DON DANIEL, UN MIGRANTE RETORNADO QUE ENCONTRÓ NUEVAS OPORTUNIDADES EN SU TIERRA

En la comunidad de Nimacabáj, Rabinal, Baja Verapaz, Don Daniel Choc Cax y su esposa, María Pedrina López Cushon, cultivan su tierra con la esperanza de un mejor futuro para su familia. Después de migrar en busca de mejores condiciones de vida, Don Daniel regresó a Guatemala decidido a encontrar, en su propia tierra, las oportunidades que antes parecían inalcanzables.

Hoy, gracias al Proyecto Conectando Cadenas de Valor en Las Verapaces, se ha sumado a la producción de roselle (jamaica), una alternativa agrícola que está abriendo puertas a nuevas fuentes de ingreso y mayor estabilidad.

“Seguíamos sembrando lo que siempre habíamos tenido: maíz, maní… pero esta es la primera vez que siembro roselle; a ver qué dice Dios”, comenta con una sonrisa. Su entusiasmo refleja no solo su deseo de aprender, sino también su compromiso con un modelo de trabajo que fortalece la economía local y mantiene a las familias arraigadas en sus comunidades.

A través de la asistencia técnica y capacitaciones del proyecto, Don Daniel aprendió que la roselle requiere dedicación y un cuidado constante. “Antes pensaba que solo era cuestión de sembrar y esperar, pero no: hay que cuidarla bien para que produzca”, recuerda. También valora el espíritu de trabajo en equipo: “Estoy contento porque ahora tenemos líderes que nos representan. Se formó un comité y gracias a Dios todo va bien. Uno se siente más unido cuando trabaja junto a otros”.

Ahora forma parte de un grupo organizado que avanza hacia la legalización de una cooperativa de productores de roselle en Rabinal, donde los agricultores trabajan colectivamente para comercializar sus cosechas. Don Daniel aprecia la oportunidad de aprender sobre planificación de cultivos, riego, manejo de campo y uso de fertilizantes naturales, mientras cuida cada planta con dedicación.

Sus esfuerzos ya están dando frutos. En una pequeña parcela de aproximadamente 441 metros cuadrados, Don Daniel cosechó 75 libras de roselle seca, vendida a US$7.70 por libra, alcanzando ventas proyectadas de US$577. Este logro marca un paso significativo hacia la estabilidad financiera que durante tanto tiempo buscó para su familia.

Con la mirada puesta en el futuro, Don Daniel planea ampliar su área de cultivo, convencido de que este cultivo no solo mejorará los medios de vida de su familia, sino que también fortalecerá las oportunidades dentro de su comunidad. A través de la cooperativa, ahora tiene acceso seguro al mercado y forma parte de una cadena de valor formal que impulsa el desarrollo local.

Más allá del ingreso, lo que Don Daniel ha cultivado verdaderamente es confianza y pertenencia. Con nuevos conocimientos, el apoyo del proyecto y su participación en la cooperativa, puede sostener a su familia sin tener que migrar nuevamente. Hoy, los ingresos generados a través de estas cadenas de valor le permiten mantener una vida digna en su comunidad, demostrando que en Guatemala sí existen oportunidades para prosperar y permanecer cerca de los seres queridos.

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